Hoy me senté a leer un libro que hace años había visto pero nunca había abierto. Mi mamá una vez me lo recomendó pero nunca le hice mucho caso. No empecé a leer desde el principio, solo a ojear aquí y allá para ver si algo me llamaba la atención.
Esto fue lo que encontré:
"...Jesucristo, nuestro Salvador, Dios y hombre verdadero, debe ser el fin último de todas nuestras devociones: de otra forma, serían falsas y engañosas. Jesucristo es el Alfa y Omega, el principio y el fin de todas las cosas. No trabajamos, como dice el Apóstol, sino para hacer a los hombres perfectos en Jesucristo, pues en Él reside toda la plenitud de gracia, virtudes y perfecciones; solamente en Él podemos recibir toda clase de bendiciones espirituales; Él solo es el Maestro, que debe instruirnos, el único Señor del que debemos depender, la única cabeza a que hemos de estar unidos, el único Modelo que debemos imitar, nuestro único Médico que ha de curarnos, el único Pastor que ha de alimentarnos, la única Vía que hemos de utilizar en la perfección, la única Verdad que hemos de creer, la única Vida que debe vivificarnos y, en todas las cosas, nuestro único Todo, el único que debe bastarnos. No se ha dado otro nombre bajo la capa del cielo, fuera del de Jesús, en cuya virtud podamos salvarnos.
Dios no nos ha señalado como fundamento de nuestra salvación, perfección y gloria, sino a Jesucristo, y todo edificio que no se eleve basándose en esta dura e inconmovible piedra estará cimentando sobre arena movible y tarde o temprano se derrumbará irremediablemente. Todo fiel cristiano que no esté unido a él, como el sarmiento de su cepa, se secará y no servirá más que para la lumbre.
Fuera de Cristo, todo es error, mentira, iniquidad, inutilidad, muerte y condenación. Pero si nosotros estamos con Jesucristo y Jesucristo está con nosotros, no debemos temer ser condenados; no podrán dañarnos, en ese caso, ni los ángeles del cielo, ni los hombres de la tierra, ni los demonios del infierno, ni otra criatura cualquiera, porque nada ni nadie podrá separarnos de la caridad de Dios que reside en Jesucristo. Por medio de Jesucristo, con Jesucristo, lo podemos todo: podemos dar al Padre en unidad con el Espíritu Santo todo el honor y gloria que son posibles, podemos llegar a ser perfectos y ser para el prójimo buen olor de vida eterna..."
Cerré el libro y lo puse sobre mi mesa de noche. No pude evitar sonreír... Más tarde continuaré leyendo este libro que se titula "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen".
Creo que tengo muchas cosas que aprender... Le entregué mi vida a Dios y Él la puso en una olla... Pensé que iba a hacer de mí un postre... Puede ser que de mí quiera hacer un plato fuerte... El chef manda.
Esto fue lo que encontré:
"...Jesucristo, nuestro Salvador, Dios y hombre verdadero, debe ser el fin último de todas nuestras devociones: de otra forma, serían falsas y engañosas. Jesucristo es el Alfa y Omega, el principio y el fin de todas las cosas. No trabajamos, como dice el Apóstol, sino para hacer a los hombres perfectos en Jesucristo, pues en Él reside toda la plenitud de gracia, virtudes y perfecciones; solamente en Él podemos recibir toda clase de bendiciones espirituales; Él solo es el Maestro, que debe instruirnos, el único Señor del que debemos depender, la única cabeza a que hemos de estar unidos, el único Modelo que debemos imitar, nuestro único Médico que ha de curarnos, el único Pastor que ha de alimentarnos, la única Vía que hemos de utilizar en la perfección, la única Verdad que hemos de creer, la única Vida que debe vivificarnos y, en todas las cosas, nuestro único Todo, el único que debe bastarnos. No se ha dado otro nombre bajo la capa del cielo, fuera del de Jesús, en cuya virtud podamos salvarnos.
Dios no nos ha señalado como fundamento de nuestra salvación, perfección y gloria, sino a Jesucristo, y todo edificio que no se eleve basándose en esta dura e inconmovible piedra estará cimentando sobre arena movible y tarde o temprano se derrumbará irremediablemente. Todo fiel cristiano que no esté unido a él, como el sarmiento de su cepa, se secará y no servirá más que para la lumbre.
Fuera de Cristo, todo es error, mentira, iniquidad, inutilidad, muerte y condenación. Pero si nosotros estamos con Jesucristo y Jesucristo está con nosotros, no debemos temer ser condenados; no podrán dañarnos, en ese caso, ni los ángeles del cielo, ni los hombres de la tierra, ni los demonios del infierno, ni otra criatura cualquiera, porque nada ni nadie podrá separarnos de la caridad de Dios que reside en Jesucristo. Por medio de Jesucristo, con Jesucristo, lo podemos todo: podemos dar al Padre en unidad con el Espíritu Santo todo el honor y gloria que son posibles, podemos llegar a ser perfectos y ser para el prójimo buen olor de vida eterna..."
Cerré el libro y lo puse sobre mi mesa de noche. No pude evitar sonreír... Más tarde continuaré leyendo este libro que se titula "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen".
Creo que tengo muchas cosas que aprender... Le entregué mi vida a Dios y Él la puso en una olla... Pensé que iba a hacer de mí un postre... Puede ser que de mí quiera hacer un plato fuerte... El chef manda.