Saturday, September 13, 2008

Re: interrogantes sin fin

Hace como dos años escribí algo que se llamaba "interrogantes sin fin". Recuerdo que cuando terminé sentí la satisfacción de haber escrito exactamente lo que estaba sintiendo y lo que pensaba. Ahora, un tiempo después, tengo ganas de recapitular y volver a escribir sobre esas cosas.

No es difícil saber lo que debemos hacer, ni tampoco es tan difícil ponerlo en practica. Solo basta tener un poquito de iniciativa y fuerza de voluntad. Por supuesto también hay que tener la fuerza para mirar las cosas a la cara y aceptar que las tareas que tenemos en frente son nuestras y no de nadie mas.

Necesitamos silencio y momentos de reflexión para escuchar lo que dice nuestro corazón... pero no solo para escucharnos a nosotros mismos, si no también para poder escuchar y entender lo que Dios nos quiere decir. No hace falta meternos a un hueco bajo tierra para poder tener silencio, pero nunca vamos a tener silencio por mas que estemos en medio desierto a menos que tengamos paz.

El contacto constante con lo material si nos llena de ruido y nos quita la paz. El mundo lleno de egoísmo nos quita la paz. Estar rodeados de personas con poca paz también nos quita la paz. El ruido no está en una discoteca, está en el contacto sensual con una persona, donde no hace falta ni siquiera decir una palabra. Podemos estar en medio de un estadio lleno de gente y tener paz... y hasta ahí mismo podemos escuchar la voz de nuestra conciencia como se escucha una campana.

Mis oídos y mi corazón no se entrenan de un día a otro. Ellos son puros y limpios, y por el contacto constante con lo material y los placeres inmediatos es que han perdido sensibilidad, pero es totalmente posible seguir en contacto con lo material y también escuchar mis propios pensamientos, mi conciencia, y a Dios. Solo basta dedicarme a buscar esa voz que me habla y limpiarme para poder poco a poco alejarme de todo aquello que me ensucia.

Porque algo que nos sucede es que de tanto estar inmersos en ese colocho llegamos a no poder distinguir bien que nos conviene y que no. Una vez que la paz se va re absorbiendo en nuestro ser podemos ver con más claridad y sentimos más luz y más viento que aclara.

Si es posible ser lo que quiero y ser lo que Dios quiere al mismo tiempo. Pero no siendo dos personas diferentes, sino convirtiendo una en la otra. Si ser lo que quiero es ser lo que Dios quiere... ahí está!

Pero... lo que quiero ser es lo que Dios quiere? ¿Es yo en el presente y yo en potencia? Mmm... no... Yo soy yo... punto. Luego... sí creo que tenemos dos tendencias: el "quiero" animal y el "quiero" espiritual, pero por ser humanos el ser animal y espiritual es un todo, y son armoniosos porque tienen el mismo fin: adorar a Dios.

Si creo en Dios, creo que Él me creó. Si creo que Él me creó entonces Él es más grande que yo. Creo que Él tiene el poder sobre la vida y la muerte y que existo por Él. Existo solo porque Él quiere que yo exista, y de tal forma mi vida está en sus manos.

Entonces... volviendo a los "quieros"... ¿Después de esto, qué sentido tiene mi "quiero" egoísta? Ninguno... el único "quiero" real es mi "quiero" natural, el que entiende la grandeza de Dios sobre todas las cosas.

Una vida sin paz me lleva a aferrarme al "quiero" egoísta. El ser egoísta no comprende la totalidad de lo que es el amor. No conoce la grandeza del perdón y el perdonar y de la incondicionalidad.

Quién soy yo ya lo conoce Dios, no le podemos ocultar nada. A los demás podemos mostrarles una fotografía auténtica, sin rayones ni decoloración. Una fotografía no puede mostrar del todo qué es una persona o quién es, pero puede ser fiel a lo que trata de retratar. Si soy voluble, influenciable, sumisa o débil no tengo por qué no querer que eso también salga en mi fotografía. No puedo agradar a todo el mundo, pero sí puedo ser yo misma, y una vez que empiezo a practicarlo, pierdo el miedo a ser yo, se vuelve algo normal, y puedo ser auténtica, ágil o virtuosa sin fingir.

Puedo ir al cielo, puedo disfrutar mi vida, puedo no hacer el mal, puedo ser normal, puedo tener una buena situación social, puedo vivir en paz... ¡Y también puedo... no engañar a nadie, puedo comprender la vida como un sinfín de pruebas existentes para comprobar que merecemos al vida eterna!

Puedo VIVIR a Dios. Vivir mi vida para Dios. La razón no existe para debatir que si Dios existe o no, existe para perfeccionar nuestro conocimiento de Él. Si lo vemos desde esa perspectiva, dejar de razonar no tendría sentido.

Dios es la verdad, y todas las otras inquietudes o decisiones grandes o pequeñas que atormentan nuestra vida, contienen verdad si nos guían a Él y únicamente a Él. Si creo esto, debo vivirlo. Vivirlo significa confiar y entregarme a Él y a su voluntad. Quiero saber lo que pide de mi, y quiero que me de su paz para poder escucharlo.

Dios es Dios. La verdad existe. Debo amar.