
Querida amiga,
Hoy quiero escribirte porque me haces falta. Te miro la cara día de por medio y aun así nunca te hablo. Solo intercambiamos palabras, nunca conversamos. Quiero imaginar que te hablo a ti, no a tu cara ni a tus ojos, si no que a TI. También quiero escribirte porque necesito contarte un secreto, aunque ya te lo he dicho muchas veces.
Como estas? No... no me digas que bien... Otra vez: como estas? Ahora si lo piensas... En realidad, déjame adivinar. Estas un poco cansada, sientes que tienes que pensar en muchas cosas pero que no puedes, estas sola entre mucha gente que te dice que te entiende, cierras tus ojos para abrirlos y los abres para cerrarlos, tu humor depende de tu almuerzo.
Quieres algo, quieres entender. Quieres una respuesta, y no la encuentras. Te cuesta sentarte y escribirlo, porque ni siquiera encuentras palabras. Quieres rezar.
Deseo ayudarte, quiero darte respuestas, pero lo siento, no las tengo. Puedo guiarte, te guio para que te entiendas, pero solo tú sabes que pasa por tu cabeza. Entiendo lo que me dices, y mi piel pica porque me identifico contigo, pero no puedo darte las respuestas que quieres.
Estas sola, amiga. Sola y rodeada de gente. Yo también. Yo se lo que buscas, buscas iluminar el bombillo de tu cuarto, todos te dan candelas que al tiempo se acaban y terminas en la misma oscuridad... Una vez, en esa capilla, alguien te enseñó un bombillo, y estuviste a punto de tenerlo, pero se te fue. Te pusieron pruebas.
Algunos te dicen, "no! puedes vivir con candelas! o hasta fósforos!" Pero no, ya viste el bombillo y lo quieres. Viste esa luz que no se acababa nunca, te enamoraste de ella. Por ahora sí puedes con las candelas, porque nadie te quiere dar el bombillo, ni tu misma te lo quieres dar.
Que pasa? Si lo tuviste tan cerca, que se ha hecho?... Otras personas te lo ofrecen, pero no te convence... ese no era el bombillo que viste.
Aquí es donde estás amiga... A oscuras, con un recuerdo, con un anhelo, con una promesa... pero con dudas, porque no logras descifrar el acertijo.
Amiga, no quiero ser como todos. No quiero ofrecerte candelas... pero no se que mas puedo hacer. Quiero que tengas el bombillo, yo también lo busco. Pero creo que tal vez lo tengas en frente y por estar buscando una estrella no ves el sol. Siente la tierra a tus pies... siente el viento que pega tu cara, cierra los ojos y no mires nada... respira... piensa en Él. Tu amor, el grande, no pienses en el bombillo, piensa en Él. No más.
Tienes alas, límpialas y vuela... no te digo que HUYAS... puedes volar hasta en tu propia habitación... Mira los ojos de tu madre, de tus hermanos, y piensa. Mira los ojos de tu vecino, y piensa. Mira tus propios ojos al espejo, y piensa. No te digo que no es complicado hacer todo esto, pero cuando sea lo real, lo sabrás. No vendrá escrito en hojas de oro ni grabado en piedra, pero lo sabrás.
Ten paciencia. Ama. Ríe. Llora. Reza. Piensa. Lee. Habla. Calla. Estudia. Respira. Salta. Corre. Duerme. Trabaja. Juega.
Amiga quiero que seas feliz, cueste lo que cueste. Te quiero y a veces me cuesta pensar que a lo mejor te tengas que ir lejos un día... Pero solo deseo que estés segura, que no haya duda en tí. Quiero que tengas aventuras, quiero que llores y que rías, pero sobre todo quiero que nunca te arrepientas.
Por ahí te dejé algunas tareas... Cuéntame que tal te parecen. Por ahora me despido.
Tu amiga, Michelle.
No comments:
Post a Comment